LA MAGIA DE LA MÚSICA CLÁSICA

BIOGRAFIAS DE MUSICOS CLASICOS

Biografia de ALEXANDER SCRIABIN

Scriabin, nacio el 6 de Enero de 1872 en Moscu. Y fallecio el 27 de abril de 1915.

Nacio en una familia de la aristocracia de Moscú, era hijo de un abogado y de una talentosa pianista. Scriabin fue el único hijo de pareja, su madre murió un año después de su nacimiento y su padre pasó el resto de su vida en el servicio consular ruso, principalmente en Turquía. Alexander fue criado por su tío Lyubov, su abuela y una tía abuela, quienes consistieron tanto al muchacho que el egocentrismo y el cierto amaneramiento de sus modales pudieron ser causa de ello.


Scriabin mostró a temprana edad su talento como pianista y eventualmente formó parte de la gran generación de pianistas rusos que incluyó a Rachmaninov, Lhevinne y Medtner. A los 11 comenzó su formación con Georgy Konyus y en 1884, por recomendación de Taneyev, se unió a la clase de Zverev, teniendo como compañero a Rachmaninov. Los dos fueron siempre amigos a pesar de los posteriores intentos de la prensa por establecer una rivalidad entre ambos.

Desde 1885 Scriabin estudió teoría con Taneyev y comenzó a componer. También escribió poesía.

En 1888 ingresó al Conservatorio de Moscú donde continuó su formación con Taneyev, Arensky y Safonov. En 1892 dejó el Conservatorio con la segunda medalla de oro (Rachmaninov había ganado la primera) y se embarcó en una carrera como concertista en piano.

El año anterior se había dañado la mano derecha practicando Islamey de Balakirev y las Reminiscencias de Don Juan de Liszt, así que dedicó más atención a cultivar su técnica con la mano izquierda, fruto de lo cual surgieron las piezas Op.9.

Mientras incluía en sus programas de conciertos obras de Bach, Mendelssohn, Schumann y Liszt, estudiaba profundamente la música de Chopin, la que ejercería una influencia mayor tanto en el estilo como en los títulos de sus primeras obras.

En 1893 publicó cinco obras bajo los opus 1,2,3,5 y 7 bajo los auspicios de Jurgenson en Moscú, pero un año después conoció en San Petersburgo al mecenas y editor Belyayev, quien eventualmente tomaría todo el control de los asuntos musicales de Scriabin hasta su muerte en 1903.
Belyayev comenzó por editar la Primera Sonata y los Doce Estudios Op.8, organizó las giras de Scriabin, le pagó generosamente por sus composiciones y prestó dinero, cumpliendo en cierta medida el rol de padre adoptivo.

En 1895 Belyayev envió a Scriabin a una gira por Alemania, Suiza, Italia y Bélgica. Una segunda gira en 1896 le llevó a París, Bruselas, Berlín, Ámsterdam, La Haya y Roma. Durante ambos viajes Scriabin siguió componiendo intensamente. Los Preludios ops.11,13,15,16 y 17 datan de este periodo, así como la Segunda Sonata, el Poema Sinfónico y otras partituras. A su retorno a Moscú en el otoño de 1896 compuso el Concierto para Piano Op.20. Se relacionó con una joven pianista, Vera Ivanova Isaakovich, graduada del conservatorio y admiradora de su música, con quien, a pesar de las protestas de sus tíos, se casó en agosto de 1897.

La pareja se trasladó a Odessa, donde Scriabin estrenó el Concierto para Piano, y luego viajó a París por cinco meses, lugar en el que él trabajó principalmente en la Tercera Sonata. En 1898, por invitación de Safonov, se unió al cuerpo docente del Conservatorio de Moscú y, aunque encontró sus actividades muy agotadoras, siguió componiendo. Cada vez se interesó más en la música orquestal y escribió Reverie en 1898 y la Primera Sinfonía en 1899, esta última en seis movimientos con un final coral sobre textos que él mismo había concebido como alabanza al arte.

1901 fue dedicado a la Segunda Sinfonía y desde 1902 una creciente preocupación por la filosofía y el misticismo precipitó un cambio radical en su pensamiento, su vida y su música. Las obras que van desde el Op.30 hasta Le Divin Poeme Op.43 (su Tercera Sinfonía) representan el intenso surgimiento de un estilo más individual y la alta productividad de 1903 fue el resultado de este descubrimiento de un idioma más personal, la necesidad de obtener dinero para no trabajar en el Conservatorio y su estudio de la filosofía, especialmente la de Nietzche. Planeó una "ópera filosófica", probablemente la semilla del largamente pensado pero nunca escrito Mysterium.
La nueva dirección también se apreció en su vida personal. Dejó Rusia y pasó seis años en Italia, Suiza y Bruselas, abandonando a Vera y a sus cuatro hijos por una joven admiradora, Tatiana Schloezer. La devoción de esta mujer a Scriabin estimuló su música y sirvió para estrechar aún más su mirada dentro de un mundo cada vez más egocéntrico en el cual la creatividad y el genio propios llegaron a ser su exclusivo interés. En 1905 conoció la enseñanza teosófica de Madame Blavatsky y rápidamente la colocó en un sitial de privilegio por sobre Nietzche.
*Llenó libretas de apuntes con notas filosóficas, la mayoría inconexas, y un extenso poema, Poema Extaza (El poema del éxtasis), se convirtió en la base de su siguiente obra orquestal así como de la Quinta Sonata. Aunque en las obras para piano que van desde el Op.44 al Op.57 se adentró en un nuevo estilo, esto quedó mejor representado por Le Poeme de l'Extase para orquesta, completado en 1908 y estrenado ese año en Nueva York.

En 1908 Scriabin conoció a Koussevitzky y desde entonces este último se encargó de sus asuntos, tal como lo había hecho Belyayev previamente, actuando como manager de conciertos y editor. Convenció a Scriabin que retornara a Rusia y la interpretación de El Poema del Éxtasis, tanto en Moscú como en San Petersburgo, generó extraordinario fervor y ubicó a Scriabin a la vanguardia de los compositores contemporáneos.

Al retornar a Bruselas comenzó a trabajar en Prometeo, su última obra orquestal, la que involucró el empleo de luces de colores en la partitura como paso preliminar hacia la fusión de las artes y los sentidos que se concretaría definitivamente en Mysterium. Después que Prometeo fue completada en 1910 (y estrenada en 1911 en Moscú sin la parte de los colores), Scriabin se concentró una vez más en la música para piano.

Las obras de los años que anteceden a su muerte, desde el Op.58 en adelante, revelaron un refinamiento y perfección de su idioma maduro. Esto se aprecia mejor en las últimas cinco sonatas para piano, todas en un movimiento. Las finales incluso llevan el modernismo hasta sus límites dejando la tonalidad y preparando el camino para el aún no escrito Mysterium. En estos últimos años continuó viajando ampliamente, ofreciendo recitales y disfrutando con satisfacción el suceso universal de sus obras orquestales en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Visitó Londres en 1914 y le apareció una erupción en su labio superior que eventualmente se infectó. A comienzos de 1915 ofreció tres recitales en Petrogrado pero tuvo que ser operado varias veces en un intento por frenar una septicemia. Esto le causó la muerte en abril.

Hubo una clara relación entre el egocentrismo de Scriabin y el desarrollo singular de su música desde el estilo tranquilo y derivativo de su juventud a las obras profundamente progresivas de sus últimos años. Su compulsivo interés en la teosofía y el misticismo fue compartido por muchos en esa época, especialmente en Rusia. Scriabin creía en la próxima regeneración del mundo a través de un cataclismo. El nuevo Nirvana surgiría desde su propia creatividad prometeica y combinaría todas las artes y apelaría a todos los sentidos en una gran síntesis. Con este fin pasó doce años planeando y discutiendo Mysterium y su eventual interpretación en un templo hindú.

Incluso aceptó el inicio de la guerra de 1914 como un paso inicial hacia la regeneración cósmica.

Su interés en la sinestesia de color y música surgió de discusiones con Rimsky-Korsakov en 1907, cuando encontró que ambos experimentaban distintas asociaciones entre notas y colores. De hecho la relación de entre las notas y los colores realizada por Scriabin fue más bien subjetiva que científica. También trabajó con Alexander Mozer, quien diseñó un órgano de colores. Pero la música tan sensual y sugerente de Scriabin sufrió un inevitable revés en la década del 20 cuando los estilos románticos tardíos fueron desacreditados.

Stravinsky personificó el nuevo espíritu y la reputación de Scriabin decayó después de la guerra. Solamente un estudió posterior, mucho menos arbitrario, permitió apreciar de mejor manera sus logros y el deleite que pudo provocar la asociación de la música con todos los medios visuales.

Es interesante tener en cuenta la manera en que Scriabin consiguió forjar un estilo propio independiente de sus raíces musicales y la rapidez con la que lo desarrolló. Su lenguaje no puede ser enlazado directamente con otros compositores de la escuela rusa, aún cuando él admiró la música de sus colegas y aprendió mucho de ella.

Aparte de la poderosa influencia de Chopin, que se confinó casi exclusivamente a la música para piano, es posible encontrar algunos hitos de Liszt, Wagner y Franck. Pero estos desaparecieron tan pronto como Scriabin comenzó a explotar armonías más avanzadas y desarrollar un estilo propio a partir de 1903.

Las últimas obras de Scriabin, desde 1910 a 1915, están estructuradas sobre elementos armónicos en vez de temas, usualmente variantes del así llamado "acorde místico". Otra característica es la aparente disolución del tiempo, lo que condujo a formas cada vez más condensadas. Así como las primeras sonatas y sinfonías empleaban la forma sonata y procedimientos cíclicos de manera convencional, las últimas seis sonatas, El Poema del Éxtasis y Prometeo están concebidas en un movimiento, menos importancia en la estructura temática y mayor énfasis en patrones armónicos e intensidad de texturas.

Scriabin tuvo pocos alumnos y nunca contempló la continuidad de su propio lenguaje musical. Algunos compositores, como Prokofiev, Szymanowski y Bridge, cayeron brevemente bajo su influencia.

Pero sin duda el más cercano a Scriabin en términos de combinar lo sensual con lo místico fue Messiaen. Desde una perspectiva amplia, Scriabin puede ser visto como un compositor realmente visionario que inició un nuevo lenguaje musical, como Schoenberg y Debussy lo estaban haciendo al mismo tiempo, no menos radical y avanzado que el de ellos y rompiendo decisivamente con la tonalidad.

Pero su prematura muerte deja mucho a la imaginación sobre lo que pudo ser su posterior aporte.