GRANDES COMPOSITORES



LA MAGIA DE LA MÚSICA CLÁSICA


  • Ayudado por la Reina Isabel, el muchacho fue enviado a París en 1856 para estudiar en el Conservatorio con Delphin Alard. Llegó bien preparado y ganó el primer premio en violín y solfeo un año después. Continuando con sus estudios obtuvo el primer lugar en armonía en 1859. Ese mismo año comenzó a realizar giras de concierto que le hicieron famoso en cada país europeo así como en Norte y Sudamérica (1867-71, 1889-90).


  • Sarasate atrajo la admiración y la amistad de muchos otros compositores famosos, quienes le dedicaron nuevas obras, como es el caso del Concierto N°2 y la Fantasía Escocesa de Bruch; los Conciertos N°1 y N°3, así como la Introducción y Rondó Caprichoso de Saint-Saëns; el Concierto en fa menor y la Sinfonía Española de Lalo; las Variaciones de Joachim; el Concierto N°2 de Wieniawski (otro virtuoso del violín) y Mazurek Op.49 de Dvorak. Sarasate incorporó todas estas obras a su repertorio y las interpretaba magistralmente.


  • La forma de interpretar de Sarasate se caracterizó por un insuperable tono de dulzura y pureza, coloreado por un vibrato algo mayor de lo usual en la época.

    Sin embargo, se consideraba que su tono, a pesar de lo hermoso que era, tenía poca dinámica y emotividad. Pero su técnica era sorprendente, su afinación perfecta, sobretodo en posiciones altas, y toda su manera de tocar parecía ser casual y sin esfuerzo.

    Sarasate también logró fama como compositor de música virtuosa para violín. Lo más conocido dentro de sus 54 números de opus son los Aires Gitanos Op.20 (1878), un ítem indispensable en el repertorio de todo virtuoso, y los cuatro volúmenes de Danzas Españolas (Ops.21,22,23 y 26) que emplean melodías populares en elegantes arreglos.

    Su Fantasía sobre Carmen es ingeniosa y técnicamente difícil, pero sus limitaciones se revelan en piezas más superficiales como Introducción y Tarantela Op.43.

    AIRES GITANOS DE SARASATE